El cultivo del viñedo viene de antiguo en Somontano. Una atávica tradición que supone un gran legado: el de unos vinos puros, frescos y afrutados, de aromas delicados y suave sabor.

Ya en el siglo II a.C. existía gran producción de vino en esta zona. En el desarrollo del cultivo de la vid influyeron los asentamientos de itálicos en el Somontano. Ellos aplicaron las técnicas vitivinícolas itálicas, que eran avanzadas.

En la Edad Media, el cultivo del viñedo se extiende a toda la provincia. Los monasterios propiciaron un fuerte aumento de cepas en sus zonas de influencia.

El ataque de la filoxera en el viñedo francés provocó en el siglo XIX un aumento de la producción y exportación vinícola de la comarca. Esto supuso un fuerte aumento de las ventas.

En este siglo, la producción de vino en Huesca se ha ido ciñendo cada vez más al Somontano. Esta tendencia se debe en cierta medida a la especialización de la zona en la producción, y también a su probada calidad.